La gacela y el leopardo abía una vez una gacela que estaba tranquilamente con todos sus amigos disfrutando de un bonito día. Cuando mejor estaban, apareció un leopardo hambriento, con ganas de cazar una presa. Las gacelas le vieron y empezaron a correr. Había una más joven que corría menos que las demás, y el leopardo se fijó en ella para cazarla. Cuando estaba a punto de conseguirlo ocurrió algo increíble: el leopardo cayó en la trampa de un cazador y la gacela en lugar de seguir corriendo decidió ayudarle y liberarle de la trampa. Desde aquel momento, la gacela y el leopardo agradecido acordaron la paz. El leopardo no volvió a atacar a ningún animal y se hizo amigo de todos los animales de la selva. Así quedó demostrado que el que mucho corre pronto para y que hay que hacer el bien sin mirar a quién. Elena Garro Garro H
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