La serpiente y la cigüeña un tranquilo y verde prado del pueblo de Buenas Mareas, llegó una serpiente pequeñita arrastrándose y se encontró una cigüeña intentando alimentarse. La serpiente intentó huir de ella cuando, de repente, oyó una voz que le dijo: ”Espera amiga, no te voy a hacer nada, te perdonaré.” Entonces, la serpiente se fue por un lado y la cigüeña por otro. Al cabo de unos minutos la serpiente escuchó unos fuertes y terribles gritos. Se acercó para ver lo que sucedía: era la cigüeña que la había perdonado y ¡La estaban intentando cazar! Así que la serpiente, que era una pequeña víbora, mordió al cazador. Este se desmayó y, de esa forma, salvó a la cigüeña. Ningún acto de bondad queda sin su recompensa. Marina Sanz Durán A
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